lunes, 20 de junio de 2016

Juventud Filosófica

Albert Camus afirmó que “uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen”. En dicha afirmación, inequívocamente se infieren dos posturas en torno a la historia que son contrarias: aquellos quienes al ser favorecidos y privilegiados “hacen la historia” infligiendo daños y sufrimientos; y otros quienes terminan padeciéndola. Se constata además, una reflexiva tercera postura, aquella que se representa a través del plurisingular “uno”, y se muestra en favor de quienes sufren la historia.
El conocimiento en toda su extensión, cualquiera que sea el tipo, rasgos que le caractericen o área específica de aplicación, precisa la consideración de sus implicaciones históricas e historiográficas, de allí que el devenir en el tiempo del pensamiento también concierne a la Filosofía, e igualmente esta sujeto, no es la excepción, a lo dicho por Camus con respecto a la historia.
La historia del pensamiento que se ha difundido es una conveniencia de poder, ha sido desde allí que se ha hecho, escrito y documentado la historia del sufrimiento de muchos. El academicismo ha sido parte de la articulación de esa historia, que se distingue por ser poco atractiva y por sus rasgos represivos, logrando el cometido que se ha trazado: la filosofía y el pensar es un asunto de casta, elite, estatus, una condición de unos pocos inalcanzable para la gran mayoría.
La filosofía, expresa Michel Onfray, “es hacer viable y vivible la propia existencia allí donde nada es dado y todo debe ser construido”. La filosofía no es una condición de unos pocos, es una capacidad inherente a la existencia humana que inicia con la observación y la indagación, que se manifiesta en niños y jóvenes con el asombro y el cuestionamiento.

Es necesario superar todos los prejuicios que han surgido acerca de la Filosofía: es inútil, inentendible, sin sentido, reducida a una repetición de contenidos que se relaciona con ancianos barbudos, fastidiosos, bromistas en algunos casos y con delirios de sabiduría en otros. Estamos rodeados de jóvenes filósofos y el desafío consiste en propiciar e incentivar su pleno desarrollo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario