Albert Camus afirmó que “uno no puede ponerse del lado
de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen”. En dicha
afirmación, inequívocamente se infieren dos posturas en torno a la historia que
son contrarias: aquellos quienes al ser favorecidos y privilegiados “hacen la
historia” infligiendo daños y sufrimientos; y otros quienes terminan
padeciéndola. Se constata además, una reflexiva tercera postura, aquella que se
representa a través del plurisingular “uno”, y se muestra en favor de quienes
sufren la historia.
El conocimiento en toda su extensión, cualquiera que
sea el tipo, rasgos que le caractericen o área específica de aplicación,
precisa la consideración de sus implicaciones históricas e historiográficas, de
allí que el devenir en el tiempo del pensamiento también concierne a la
Filosofía, e igualmente esta sujeto, no es la excepción, a lo dicho por Camus
con respecto a la historia.
La historia del pensamiento que se ha difundido es una
conveniencia de poder, ha sido desde allí que se ha hecho, escrito y
documentado la historia del sufrimiento de muchos. El academicismo ha sido
parte de la articulación de esa historia, que se distingue por ser poco
atractiva y por sus rasgos represivos, logrando el cometido que se ha trazado:
la filosofía y el pensar es un asunto de casta, elite, estatus, una condición
de unos pocos inalcanzable para la gran mayoría.
La filosofía, expresa Michel Onfray, “es hacer viable
y vivible la propia existencia allí donde nada es dado y todo debe ser
construido”. La filosofía no es una condición de unos pocos, es una capacidad
inherente a la existencia humana que inicia con la observación y la indagación,
que se manifiesta en niños y jóvenes con el asombro y el cuestionamiento.
Es necesario superar todos los prejuicios que han
surgido acerca de la Filosofía: es inútil, inentendible, sin sentido, reducida
a una repetición de contenidos que se relaciona con ancianos barbudos,
fastidiosos, bromistas en algunos casos y con delirios de sabiduría en otros.
Estamos rodeados de jóvenes filósofos y el desafío consiste en propiciar e
incentivar su pleno desarrollo.
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