En
el 2011, cuando gracias a la lectura ya tenía dos años de haber llegado a las
ideas acratas, un compañero a través de las redes sociales me ha preguntado si
consideraba al anarcocristianismo como una corriente anarquista.
A
pesar de que la asiduidad de mis lecturas supera lo que podría considerarse los
límites normales; a pesar del conocimiento acerca del cristianismo de Tolstoi
plasmado en "El reino de dios esta con vosotros" y en "Cual es
mi fe"; a pesar del sufismo de Hakim Bey y de muchos anarquistas masones,
la respuesta a tal pregunta me pareció tan obvia que incluso incurrí en
prescindir de vivencia o referencia bibliográfica alguna que fueran mas allá de
aquella típica y tradicional frase que desde su pronunciación se ha convertido
en titulo de libros, periódicos, canciones, encabezados de panfletos e imágenes
de franelas, que van desde el periódico “Ni Dios, ni amo” fundado por Blanqui
cuatro años después de la muerte de Bakunin, a quien se le atribuye la autoría
de la frase, hasta la canción “Ni Dios, ni amo” de los Muertos de Cristo,
pasando por el libro “Ni Dios, ni amo, antología del anarquismo” de Daniel
Guerin, y la extensión de la frase en cuestión por parte de Jean Grave: “Ni
Dios, ni amo: cada uno solo obedezca a su propia voluntad”, plasmada en su
libro: La sociedad futura.
Vislumbre
que la lectura siempre sera insuficiente, que siempre sera necesaria la
relectura de un texto para lograr una cierta comprensión acerca de lo que el
autor intenta explicar; más aun, que dicha comprensión depende también de las
vivencias, y por lo tanto, siempre será variable e inconclusa hasta el último
instante de nuestras vidas, en caso de que nuestra capacidad de asombro y
cuestionamiento nos acompañe hasta el final.
La
tesis que nos presenta Bakunin a través de esta frase breve "ni dios, ni
amo", esta compuesta por dos negaciones contundentes que infieren el
concepto de ateísmo, y los argumentos que la justifican son expuestos en sus textos
“Dios y el Estado” y “Federalismo, Socialismo y Antiteologismo”. No hay duda de
que difícilmente se encuentre algún anarquista que difiera de lo que allí se
argumenta. No obstante, en razón de Juan Wiclef (1320), Juan Huss (1370) y los
husistas, Thomas Muntzer (1489) y los anabaptistas, Francois Rabelais (1494),
George Fox (1624) y los cuáqueros, Gerrard Winstanley (1629) y los cavadores,
la primera parte de la negación podría ser parcialmente valida.
Al
hacer una revisión de estos antecedentes y contrastar con algunas expresiones
actuales del ateísmo (dios destronado del altar y en su lugar erigir al
capital; destronamiento de dogmas de fe sustituidos por doctrinas sustentadas
en la santificada razón; rechazo del ejercito de dios para justificar las
proezas de ejércitos de estados naciones; derribo de templos de oraciones
reemplazados por monasterios academicistas de teorías) la única conclusión
posible es que existe algo distinto en algunos creyentes que es muy común a
algunos ateos, y del mismo modo, existe algo distinto en algunos ateos que es
muy común a algunos creyentes. De aquí surge la siguiente interrogante (más
allá del cuerpo doctrinario y dogmático del anarquismo clásico del siglo XIX):
¿Cual es la esencia anárquica?
Cuando
decimos "sin dios" no necesariamente se trata de una negación
absoluta de su existencia, es decir, ateísmo. Lo que intento expresar tal vez
resulte mas obvio cuando revisemos la segunda negación de la frase en cuestión;
cuando decimos "sin amo" no
necesariamente se refiere a la negación de la existencia del amo, el amo
existe y existe no tanto por su deseo de dominación como por el consentimiento
de obediencia de quien ha aceptado tal condición. Mas que sendas negaciones de
existencia son afirmaciones de la existencia de todos y cada uno a través de su
propia voluntad, tal como señala Jean Grave: “Ni Dios, ni amo: cada uno solo
obedezca a su propia voluntad” que Francois Rabelais expresaría de la siguiente
manera: "Haz lo que quieras".
Una
expresión de confluencia entre teísmo y ateísmo, se puede apreciar en la
relación especifica "masonería-anarquismo" expuesta por Volin y
puesta de manifiesto por varios anarquistas tales como Bakunin, Francisco
Ferrer Guardia y Anselmo Lorenzo. Para los masones la creencia en el Gran
Arquitecto del Universo, expresión simbólica para referirse a Dios, constituye
un principio fundamental, sin embargo, mas allá del ateísmo anarquista, Volin
dice lo siguiente: "Hasta lo que yo se, la tarea fundamental de la
francmasonería es la búsqueda de la verdad, es decir de soluciones en lo
posible justas, exactas y fecundas, de los problemas filosóficos, sociales,
económicos y otros [...] Estimo que todo anarquista que busque educarse a si
mismo de una manera mas vasta, y también colaborar para la educación de los
demás, debería formar parte de esta asociación. El saldría beneficiado e
igualmente su causa".
Otra
relación de confluencia teismo-ateísmo, mas o menos odiosa que la anterior
según la perspectiva, es la correspondencia especifica de
cristianismo-anarquismo que nos presenta Nietzsche en su texto "El
anticristo, maldición sobre el cristianismo" expresando lo siguiente:
"¿A quién es a quien yo más odio, entre la chusma de hoy? A la chusma de
los socialistas, a los apóstoles de los chándalas, que con su pequeño ser
socavan el instinto, el placer, el sentimiento de satisfacción del obrero — que
lo hacen envidioso, que le enseñan la venganza... La injusticia no está nunca
en los derechos desiguales; sino en reclamar derechos «iguales»... ¿Qué es
malo? Todo lo que procede de la debilidad, de la envidia, de la venganza — el
anarquista y el cristiano son de una misma procedencia".
Entonces
formulo la siguiente interrogante ¿Que tienen de diferente algunos creyentes
que es comun a algunos ateos? Y ¿Que tiene de diferente algunos ateos que es
común a algunos creyentes?: ¿El sentimiento de justicia que inspira a la
revolución y la transformación? o ¿La exaltación, fetichizacion e institucionalización
de un dogma?; ¿La búsqueda de la verdad y la justicia? o ¿Promover la envidia,
la venganza y la debilidad?
Aleister
Crowley en su texto "Gematria dogma cabalístico y un ensayo sobre los
números" dice que existen cuatro clases de ateos: el hombre meramente
estúpido, el odioso desesperado, el adepto filosófico y el ateo que no es ateo
del todo (viajero por la tierra del no Dios).
Esta clasificación también aplica a los teístas, es decir, hay estúpidos,
odiosos, adeptos y el teísta que no es teísta del todo (viajero por la tierra
de Dios). En el materialismo ateísta subyace el misticismo teísta y viceversa,
que por tradición dialéctica se muestran antagónicos y en pugna, cuando en
realidad son todo y es uno.
El
anarcocristianismo, por el hecho de estar vinculado con la abstracción de Dios,
despierta suspicacia y rechazo entre algunos anarquistas. Lo mismo ocurre en el
caso del anarcocapitalismo puesto que su denominación incluye el termino que se
ha utilizado para designar aquel sistema socioeconómico que basado en la
propiedad privada se ha hecho del control de los modos de producción y su
monopolio, dando origen a empresas cuya inversión, so pretexto de beneficio
publico, se sostiene en relaciones laborales asalariadas que al estar
subordinadas a fines mercantilistas devienen en la explotación del hombre y la
naturaleza por el hombre.
La
corriente del anarcocapitalismo, como muchas otras dentro del anarquismo, se
desarrolla principalmente en torno a la relación entre capital y Estado. De
hecho, la coincidencia entre anarquistas de tendencias procapital y
anticapital, radica en la abolición del Estado, por considerarse el artífice y
protector de monopolios, empleando para ello sus diferentes mecanismos (policía,
fuerza armada, tribunales, leyes de gestión política y recaudación de
impuestos) que conllevan a la explotación. La diferencia se sitúa en la idea
del capital, que al parecer no es determinante, simplemente el
anarcocapitalista se ha decantado por la forma socioeconómica de un capitalismo
que prescinde del Estado, mientras que el anarquista anticapitalista tiene el
reto de desarrollar nuevas teorías y praxis socioeconomicas, no limitándose a
la mera queja de un sistema que lo condiciona y lo oprime, de lo contrario
mucha razón tendría Nietzsche al decir que tanto en el cristiano como en el
anarquista existe un instinto de causalidad que le impulsa a discurrir que
siempre tiene que haber alguien que tenga culpa de su malestar. Además es
pertinente considerar lo señalado por Murray Rothbard: "No es un crimen
ser ignorante en ciencia económica, que es, después de todo, una disciplina
especializada, además considerada por la mayor parte de la gente como una
ciencia lamentable. Pero si es totalmente irresponsable tener una posición
radical y vociferante en temas económicos mientras que se esta en ese estado de
ignorancia".
Por
otro lado, la abolición del capital manteniendo el Estado nos conduce al
"anarcoestatismo", que si bien como corriente de pensamiento del
anarquismo parece obvio que todos los anarquistas rechazan, como actitud
progubernamental ha sido asumida de buena fe por muchos de ellos para evitar un
mal mayor, es un mal necesario si se prefiere, reconciliando de esta manera las
ideas libertarias con la cooperación y el apoyo a gobiernos que históricamente
son mejor conocidos como experiencias de capitalismo de Estado o socialismo
autoritario, en las que no ocurre tal abolición del capital sino que el mencionado ente abstracto conforma un
único monopolio, que en usufructo del poder, engaño, populismo y demagogia,
resguarda sus propios intereses y
privilegios, políticos y económicos, de allí que no exista distinción alguna
entre Estado liberal y Estado socialista. En la practica, esta similitud se
evidencia cuando en ambos casos quien produce necesita obtener autorización de
quienes no producen nada; cuando se comprueba que el dinero fluye hacia quienes
trafican no bienes, sino favores; cuando se percibe que muchos se hacen ricos
por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y cuando las leyes no
lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están
protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la
honradez se convierte en un autosacrificio, haciendo mención a la descripción
de Ayn Rand.
Otra
distinción generadora de tendencias en el pensamiento anarquista es aquella que
surge de la relación entre lo individual y lo social: el anarcoindividualismo,
cuya prioridad radica en el individuo por encima de cualquier factor externo
que lo condicione y determine; las corrientes con énfasis hacia lo social, entre las que
destacan principalmente el anarcocomunismo y el colectivismo; y otras
corrientes que son consideradas posturas intermedias, como es el caso del
mutualismo. En filosofía sociopolitica la relación entre hombre y sociedad
constituye un clásico dilema de naturalezas contrapuestas: el hombre es bueno
por naturaleza y es corrompido por la sociedad y viceversa. En el anarquismo la
relación es bidireccional, reciproca y no excluyente una de otra; la igualdad
social en libertad solo es posible primeramente a través de la emancipación
individual y la emancipación del individuo es incompleta sin la libertad social
en igualdad.
Desde
la perspectiva del ámbito de lucha, que además supone movimientos autónomos de
organización con medios específicos propios de cada ámbito, encontramos el
anarcosindicalismo como movimiento de lucha de los trabajadores; el
anarcofeminismo, como lucha por la autodeterminacion de las mujeres, haciendo
una extensión de la consigna de la primera internacional: la emancipación de la
mujer ha de ser de la misma mujer; y el anarcoecologismo, como movimiento en
contra de la explotación de la naturaleza por el hombre y el maltrato animal.
Todos ellos necesarios para el logro de una transformación completa de la
sociedad.
Hasta
el momento hemos transitado por los senderos de Dios y no Dios, el patronazgo,
el Estado y el capital, el individuo y la sociedad, y los ámbitos de lucha, la
mujer, el trabajador y el ambiente, pero entonces ¿cual es la esencia
anárquica?
Francisco
Tarrida del Mármol, escritor anarquista cubano de origen español, en un intento
de conciliar las diferencias existentes entre las diversas corrientes del
anarquismo, envía una carta al periódico "La revolte" acuñando y
planteando el anarquismo sin adjetivos de la siguiente manera: "creemos
que ser anarquista significa ser enemigo de toda autoridad e imposición, y por
consecuencia, sea cual sea el sistema que se preconice, es por considerarlo la
mejor defensa de la anarquía, no deseando imponerlo a quienes no lo
aceptan".
Debido
a la influencia del posmodernismo actualmente esta muy de moda ver en las
denominaciones de corrientes filosóficas, y el anarquismo como filosofía
sociopolitica no es la excepcion, el uso de los prefijos neo y post, razón por
la cual propongo una ampliación de la idea de Tarrida, la necesidad de un
anarquismo sin adjetivos ni prefijos, anarquismo no adjetivado ni prefijado.
En
un intento por definir la esencia anarquica nos hemos encontrado con su
carácter ecléctico, que nos orienta en el desarrollo de la capacidad de sincretismo,
generando una propuesta de ética variable y el "esbozo de una moral sin
obligación ni sanción" en la que prevalece la voluntad del individuo,
surgiendo de este modo toda una vasta diversidad de practicas anarquistas,
simplemente porque "el camino que se puede definir no es un camino
invariable y el nombre que se puede designar tampoco es un nombre
invariable".
En
concordancia con este camino y nombre variable, Hakim Bey en su texto
inmediatismo expresa que "absolutamente nada puede ser predicado con
alguna certidumbre real acerca de la verdadera naturaleza de las cosas [...]
parece ser un caos. Como mito antiguo y como nueva ciencia por igual, el caos
esta en el corazón de nuestro proyecto".
Seguramente
muchos de nosotros hemos publicado y expresado nuestras ideas en las paredes de
ciudades y barrios, en los cuales no ha faltado lo que hoy día se considera el
símbolo clásico del anarquismo, la "A" de anarquía circunscrita en un
circulo. Pues este símbolo representa la unión de lo diverso, todo es uno;
representa lo variable, el caos, la infinidad de toda expresión individual que
se manifiesta a través de la voluntad, por lo que además tiene que ver con el
"haz lo que quieras" de Rabelais y la abadía de Thelema; es el
símbolo del equilibrio del orden natural subyacente en el caos, que no necesita
agente rector, sino que fluye por si mismo. He allí la esencia anarquica.
