jueves, 27 de octubre de 2016

La esencia anárquica

En el 2011, cuando gracias a la lectura ya tenía dos años de haber llegado a las ideas acratas, un compañero a través de las redes sociales me ha preguntado si consideraba al anarcocristianismo como una corriente anarquista.
A pesar de que la asiduidad de mis lecturas supera lo que podría considerarse los límites normales; a pesar del conocimiento acerca del cristianismo de Tolstoi plasmado en "El reino de dios esta con vosotros" y en "Cual es mi fe"; a pesar del sufismo de Hakim Bey y de muchos anarquistas masones, la respuesta a tal pregunta me pareció tan obvia que incluso incurrí en prescindir de vivencia o referencia bibliográfica alguna que fueran mas allá de aquella típica y tradicional frase que desde su pronunciación se ha convertido en titulo de libros, periódicos, canciones, encabezados de panfletos e imágenes de franelas, que van desde el periódico “Ni Dios, ni amo” fundado por Blanqui cuatro años después de la muerte de Bakunin, a quien se le atribuye la autoría de la frase, hasta la canción “Ni Dios, ni amo” de los Muertos de Cristo, pasando por el libro “Ni Dios, ni amo, antología del anarquismo” de Daniel Guerin, y la extensión de la frase en cuestión por parte de Jean Grave: “Ni Dios, ni amo: cada uno solo obedezca a su propia voluntad”, plasmada en su libro: La sociedad futura.
Vislumbre que la lectura siempre sera insuficiente, que siempre sera necesaria la relectura de un texto para lograr una cierta comprensión acerca de lo que el autor intenta explicar; más aun, que dicha comprensión depende también de las vivencias, y por lo tanto, siempre será variable e inconclusa hasta el último instante de nuestras vidas, en caso de que nuestra capacidad de asombro y cuestionamiento nos acompañe hasta el final.
La tesis que nos presenta Bakunin a través de esta frase breve "ni dios, ni amo", esta compuesta por dos negaciones contundentes que infieren el concepto de ateísmo, y los argumentos que la justifican son expuestos en sus textos “Dios y el Estado” y “Federalismo, Socialismo y Antiteologismo”. No hay duda de que difícilmente se encuentre algún anarquista que difiera de lo que allí se argumenta. No obstante, en razón de Juan Wiclef (1320), Juan Huss (1370) y los husistas, Thomas Muntzer (1489) y los anabaptistas, Francois Rabelais (1494), George Fox (1624) y los cuáqueros, Gerrard Winstanley (1629) y los cavadores, la primera parte de la negación podría ser parcialmente valida.
Al hacer una revisión de estos antecedentes y contrastar con algunas expresiones actuales del ateísmo (dios destronado del altar y en su lugar erigir al capital; destronamiento de dogmas de fe sustituidos por doctrinas sustentadas en la santificada razón; rechazo del ejercito de dios para justificar las proezas de ejércitos de estados naciones; derribo de templos de oraciones reemplazados por monasterios academicistas de teorías) la única conclusión posible es que existe algo distinto en algunos creyentes que es muy común a algunos ateos, y del mismo modo, existe algo distinto en algunos ateos que es muy común a algunos creyentes. De aquí surge la siguiente interrogante (más allá del cuerpo doctrinario y dogmático del anarquismo clásico del siglo XIX): ¿Cual es la esencia anárquica?
Cuando decimos "sin dios" no necesariamente se trata de una negación absoluta de su existencia, es decir, ateísmo. Lo que intento expresar tal vez resulte mas obvio cuando revisemos la segunda negación de la frase en cuestión; cuando decimos "sin amo" no  necesariamente se refiere a la negación de la existencia del amo, el amo existe y existe no tanto por su deseo de dominación como por el consentimiento de obediencia de quien ha aceptado tal condición. Mas que sendas negaciones de existencia son afirmaciones de la existencia de todos y cada uno a través de su propia voluntad, tal como señala Jean Grave: “Ni Dios, ni amo: cada uno solo obedezca a su propia voluntad” que Francois Rabelais expresaría de la siguiente manera: "Haz lo que quieras".
Una expresión de confluencia entre teísmo y ateísmo, se puede apreciar en la relación especifica "masonería-anarquismo" expuesta por Volin y puesta de manifiesto por varios anarquistas tales como Bakunin, Francisco Ferrer Guardia y Anselmo Lorenzo. Para los masones la creencia en el Gran Arquitecto del Universo, expresión simbólica para referirse a Dios, constituye un principio fundamental, sin embargo, mas allá del ateísmo anarquista, Volin dice lo siguiente: "Hasta lo que yo se, la tarea fundamental de la francmasonería es la búsqueda de la verdad, es decir de soluciones en lo posible justas, exactas y fecundas, de los problemas filosóficos, sociales, económicos y otros [...] Estimo que todo anarquista que busque educarse a si mismo de una manera mas vasta, y también colaborar para la educación de los demás, debería formar parte de esta asociación. El saldría beneficiado e igualmente su causa".
Otra relación de confluencia teismo-ateísmo, mas o menos odiosa que la anterior según la perspectiva, es la correspondencia especifica de cristianismo-anarquismo que nos presenta Nietzsche en su texto "El anticristo, maldición sobre el cristianismo" expresando lo siguiente: "¿A quién es a quien yo más odio, entre la chusma de hoy? A la chusma de los socialistas, a los apóstoles de los chándalas, que con su pequeño ser socavan el instinto, el placer, el sentimiento de satisfacción del obrero — que lo hacen envidioso, que le enseñan la venganza... La injusticia no está nunca en los derechos desiguales; sino en reclamar derechos «iguales»... ¿Qué es malo? Todo lo que procede de la debilidad, de la envidia, de la venganza — el anarquista y el cristiano son de una misma procedencia".
Entonces formulo la siguiente interrogante ¿Que tienen de diferente algunos creyentes que es comun a algunos ateos? Y ¿Que tiene de diferente algunos ateos que es común a algunos creyentes?: ¿El sentimiento de justicia que inspira a la revolución y la transformación? o ¿La exaltación, fetichizacion e institucionalización de un dogma?; ¿La búsqueda de la verdad y la justicia? o ¿Promover la envidia, la venganza y la debilidad?
Aleister Crowley en su texto "Gematria dogma cabalístico y un ensayo sobre los números" dice que existen cuatro clases de ateos: el hombre meramente estúpido, el odioso desesperado, el adepto filosófico y el ateo que no es ateo del todo (viajero por la tierra del no Dios).  Esta clasificación también aplica a los teístas, es decir, hay estúpidos, odiosos, adeptos y el teísta que no es teísta del todo (viajero por la tierra de Dios). En el materialismo ateísta subyace el misticismo teísta y viceversa, que por tradición dialéctica se muestran antagónicos y en pugna, cuando en realidad son todo y es uno.
El anarcocristianismo, por el hecho de estar vinculado con la abstracción de Dios, despierta suspicacia y rechazo entre algunos anarquistas. Lo mismo ocurre en el caso del anarcocapitalismo puesto que su denominación incluye el termino que se ha utilizado para designar aquel sistema socioeconómico que basado en la propiedad privada se ha hecho del control de los modos de producción y su monopolio, dando origen a empresas cuya inversión, so pretexto de beneficio publico, se sostiene en relaciones laborales asalariadas que al estar subordinadas a fines mercantilistas devienen en la explotación del hombre y la naturaleza por el hombre.
La corriente del anarcocapitalismo, como muchas otras dentro del anarquismo, se desarrolla principalmente en torno a la relación entre capital y Estado. De hecho, la coincidencia entre anarquistas de tendencias procapital y anticapital, radica en la abolición del Estado, por considerarse el artífice y protector de monopolios, empleando para ello sus diferentes mecanismos (policía, fuerza armada, tribunales, leyes de gestión política y recaudación de impuestos) que conllevan a la explotación. La diferencia se sitúa en la idea del capital, que al parecer no es determinante, simplemente el anarcocapitalista se ha decantado por la forma socioeconómica de un capitalismo que prescinde del Estado, mientras que el anarquista anticapitalista tiene el reto de desarrollar nuevas teorías y praxis socioeconomicas, no limitándose a la mera queja de un sistema que lo condiciona y lo oprime, de lo contrario mucha razón tendría Nietzsche al decir que tanto en el cristiano como en el anarquista existe un instinto de causalidad que le impulsa a discurrir que siempre tiene que haber alguien que tenga culpa de su malestar. Además es pertinente considerar lo señalado por Murray Rothbard: "No es un crimen ser ignorante en ciencia económica, que es, después de todo, una disciplina especializada, además considerada por la mayor parte de la gente como una ciencia lamentable. Pero si es totalmente irresponsable tener una posición radical y vociferante en temas económicos mientras que se esta en ese estado de ignorancia".
Por otro lado, la abolición del capital manteniendo el Estado nos conduce al "anarcoestatismo", que si bien como corriente de pensamiento del anarquismo parece obvio que todos los anarquistas rechazan, como actitud progubernamental ha sido asumida de buena fe por muchos de ellos para evitar un mal mayor, es un mal necesario si se prefiere, reconciliando de esta manera las ideas libertarias con la cooperación y el apoyo a gobiernos que históricamente son mejor conocidos como experiencias de capitalismo de Estado o socialismo autoritario, en las que no ocurre tal abolición del capital sino que  el mencionado ente abstracto conforma un único monopolio, que en usufructo del poder, engaño, populismo y demagogia, resguarda  sus propios intereses y privilegios, políticos y económicos, de allí que no exista distinción alguna entre Estado liberal y Estado socialista. En la practica, esta similitud se evidencia cuando en ambos casos quien produce necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando se comprueba que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando se percibe que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y cuando las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, haciendo mención a la descripción de Ayn Rand.
Otra distinción generadora de tendencias en el pensamiento anarquista es aquella que surge de la relación entre lo individual y lo social: el anarcoindividualismo, cuya prioridad radica en el individuo por encima de cualquier factor externo que lo condicione y determine; las corrientes con  énfasis hacia lo social, entre las que destacan principalmente el anarcocomunismo y el colectivismo; y otras corrientes que son consideradas posturas intermedias, como es el caso del mutualismo. En filosofía sociopolitica la relación entre hombre y sociedad constituye un clásico dilema de naturalezas contrapuestas: el hombre es bueno por naturaleza y es corrompido por la sociedad y viceversa. En el anarquismo la relación es bidireccional, reciproca y no excluyente una de otra; la igualdad social en libertad solo es posible primeramente a través de la emancipación individual y la emancipación del individuo es incompleta sin la libertad social en igualdad.
Desde la perspectiva del ámbito de lucha, que además supone movimientos autónomos de organización con medios específicos propios de cada ámbito, encontramos el anarcosindicalismo como movimiento de lucha de los trabajadores; el anarcofeminismo, como lucha por la autodeterminacion de las mujeres, haciendo una extensión de la consigna de la primera internacional: la emancipación de la mujer ha de ser de la misma mujer; y el anarcoecologismo, como movimiento en contra de la explotación de la naturaleza por el hombre y el maltrato animal. Todos ellos necesarios para el logro de una transformación completa de la sociedad.
Hasta el momento hemos transitado por los senderos de Dios y no Dios, el patronazgo, el Estado y el capital, el individuo y la sociedad, y los ámbitos de lucha, la mujer, el trabajador y el ambiente, pero entonces ¿cual es la esencia anárquica?
Francisco Tarrida del Mármol, escritor anarquista cubano de origen español, en un intento de conciliar las diferencias existentes entre las diversas corrientes del anarquismo, envía una carta al periódico "La revolte" acuñando y planteando el anarquismo sin adjetivos de la siguiente manera: "creemos que ser anarquista significa ser enemigo de toda autoridad e imposición, y por consecuencia, sea cual sea el sistema que se preconice, es por considerarlo la mejor defensa de la anarquía, no deseando imponerlo a quienes no lo aceptan".
Debido a la influencia del posmodernismo actualmente esta muy de moda ver en las denominaciones de corrientes filosóficas, y el anarquismo como filosofía sociopolitica no es la excepcion, el uso de los prefijos neo y post, razón por la cual propongo una ampliación de la idea de Tarrida, la necesidad de un anarquismo sin adjetivos ni prefijos, anarquismo no adjetivado ni prefijado.
En un intento por definir la esencia anarquica nos hemos encontrado con su carácter ecléctico, que nos orienta en el desarrollo de la capacidad de sincretismo, generando una propuesta de ética variable y el "esbozo de una moral sin obligación ni sanción" en la que prevalece la voluntad del individuo, surgiendo de este modo toda una vasta diversidad de practicas anarquistas, simplemente porque "el camino que se puede definir no es un camino invariable y el nombre que se puede designar tampoco es un nombre invariable".
En concordancia con este camino y nombre variable, Hakim Bey en su texto inmediatismo expresa que "absolutamente nada puede ser predicado con alguna certidumbre real acerca de la verdadera naturaleza de las cosas [...] parece ser un caos. Como mito antiguo y como nueva ciencia por igual, el caos esta en el corazón de nuestro proyecto".
Seguramente muchos de nosotros hemos publicado y expresado nuestras ideas en las paredes de ciudades y barrios, en los cuales no ha faltado lo que hoy día se considera el símbolo clásico del anarquismo, la "A" de anarquía circunscrita en un circulo. Pues este símbolo representa la unión de lo diverso, todo es uno; representa lo variable, el caos, la infinidad de toda expresión individual que se manifiesta a través de la voluntad, por lo que además tiene que ver con el "haz lo que quieras" de Rabelais y la abadía de Thelema; es el símbolo del equilibrio del orden natural subyacente en el caos, que no necesita agente rector, sino que fluye por si mismo. He allí la esencia anarquica.





            

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